No desayuné hoy.
Perdí el hambre desde ayer,
cuando Frank se me adelantó al viaje.
Miré hacia su jardín y sonreí.
Quise ir a mi alcoba,
pero me encontré de frente
con mi foto de matrimonio.
La luz reflejaba mi rostro,
superpuesto al de aquella fecha:
lleno de relieves, nieve y sabiduría.
Subí las escaleras.
Frank podía esperar un poco más.
Ecos de este Latido