Cierra los ojos, toma mi mano.
Salta y vuela conmigo.
Flotemos sobre los sueños de aquellos atrapados en el tráfico.
Disfrutemos del aire que no llega a las oficinas.
Bebamos el rocío que da hermosura a los bosques.
Y escalemos los riscos que los niños sueñan conquistar.
Cuando saltes, olvida mi nombre.
Llévalo en tu pecho y úsalo de abrigo.
Yo, en cambio, olvidaré quién soy,
para que todo lo que veamos
sea nuevo para ambos.
Déjate caer despacio
y nacerás de nuevo.
Alcancemos las estrellas.
Pisemos la Luna,
eclipsemos el Sol.
Y cuando el universo
no pueda negar nuestro rastro,
despertemos
para empezar de nuevo…
Ecos de este Latido