Llévame a tu lugar secreto,
al sitio que entierra tus lágrimas,
allí donde florecen tus alegrías
y construyes los días lejanos.
Juguemos ronda mirándonos a los ojos,
adornemos el vacío con nuestros secretos,
encendamos la chimenea con el pasado.
Quiero tu desnudez como mi abrigo,
mientras la mía será tu lienzo.
Seremos cómplices vagabundos fuera de allí,
ajenos al sol que no puede delatarnos.
Te sentiré en mí aun en la distancia
y, siempre que cerremos los ojos,
nos encontraremos, juntos, frente a frente,
y le llamaremos hogar.
Ecos de este Latido