Oh, brote tierno e inocente,
qué perdido y solo has estado,
descansa a salvo aquí acostado,
que te cuido incansablemente.
Tu jarro ocupas completo,
ya no hay lugar para mí como antes,
aunque vagues con mil errantes,
mis consejos llegarán con el viento.
Tú, floreciendo con mi otoño,
y mi invierno será tu primavera.
¡Vaya amor, por vez primera,
tenerte entre brazos, mi retoño!
Dos tocones son la muestra
de quienes tus ramas forjaron.
Al mundo tu esplendor demuestra
lo bien que te enseñaron.
Hermoso árbol frondoso,
que al jardín su sombra refresca
y que un gran bosque espera
que su semilla crezca.
Ecos de este Latido