Cesa la noche, pero el sol no sale.
Los bebés son las únicas lámparas,
pero son apagados con letras falsas.
La luz es conocida a través del oro,
y el vacío del estómago se llena
con discursos de una paz que no llega.
No hay día para el descalzo.
Su marca son los harapos,
creyendo que vive de amor
y que su firma elige al salvador.
¿Qué otro agujero deja en su futuro?
Y así, el trono cambia de dueño
y el reino se abona con los hijos
que los ricos no lloran…
Ecos de este Latido