Hay fantasías maravillosas.
Otras se cumplen y son espantosas.
Pero, ¿qué seríamos sin la ilusión?
Sin el escape de realidades tristes.
Unas nacen y mueren sin vivir.
Rebotan por los rincones del alma,
agonizan encadenadas
y nos dejan sin libertad.
Algunas hieren.
Muchas sanan.
Mi fantasía es solo una fantasía.
No vivirá.
Seguirá rebotando
hasta que ya no hiera a nadie…
o aprenda a no sentirla.
Ecos de este Latido