Hoy no hay palabras.
Cada latido duele,
atrapado entre filosas uñas.
Mis piernas,
tiritando por tu hielo,
apenas me llevan.
No encuentro oxígeno en el aire,
ni futuro en mis pasos.
Solo su tierna sonrisa
me ata al mundo.
Aunque las ruinas invadan mi mundo,
aunque tu firma se borre junto a la mía,
seguiré viendo crecer
a mi pequeña gigante.
Ecos de este Latido