Picture of Jhon Jaimes

Jhon Jaimes

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Jhon Jaimes

La Carta

Una batalla termina hoy, pero la guerra sigue. 

Hay más campos por tomar,

compañeros que vienen y después no están, 

o que están, pero ya no son compañeros.

¿Cuántas balas para acertar una? 

¿Cuántas vidas toman las que no acerté?

La sed de poder es lo que pudre al humano, 

pero en la sangre de los hijos del pueblo

 está la transmutación al oro del niño de papi.

¡Qué edificios tan altos alzan las lágrimas de las madres! 

Porque las viudas pierden un esposo y los huérfanos, sus padres. 

Pero ¿cómo llamas al vacío de perder un hijo?

¿Por qué el humilde ha de formar hijos con barro y amor

para que su falta de letras alimente los carnívoros cañones?

¿Cómo salvas al que te envía a morir?

¿Por qué no mejor morir de hambre y amor que con orgullo

 y lejos del regazo que te amamantó, 

de la tierra que dejó heridas al correr descalzo y del abrazo

 y el beso que te dio la bendición?

Mueres el día que recibes la carta.

Pero tú mueres con «orgullo».

Y a ellas se les escapa la vida del vientre una vez más…

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