No me veas a los ojos.
Vete antes de mentirme.
Quiero olvidarme de tu olor
y borrar tu nombre de mi piel.
¿Cómo hacerlo si te llevo tatuada?
¿Cómo me arranco el alma
que se convirtió en tu sombra
y a mi mente, que no descansa,
conversándole a tus recuerdos?
Mi cama conserva la forma de tu cuerpo.
El café aún sabe a ti,
y sin ti no es delicioso.
Las fotos rebobinan nuestra historia
y el jardín no existiría sin tus manos.
Aquí estoy,
intentando no ver tus ojos,
justificando las excusas que no has mencionado,
ofreciendo un perdón que no pides
y gritando que prefiero no ser el único
antes que tu olvido…
Ecos de este Latido