Me haces falta.
Porque sin ti, la multitud se llama soledad,
y la distancia es un abismo que devora.
Cuando no estás, llega el invierno,
se cuela por las ventanas,
irrumpe nuestras sábanas
y deja escarcha en mis venas.
Me haces falta…
Entonces despierto y huyo de aquel
iceberg.
Tomo tu retrato y lo siento sollozar
mientras lo acaricio.
Me miro al espejo, pero desconozco
mi reflejo.
Me haces falta…
Entre cardos bajo las escaleras donde
te perseguía a carcajadas.
Me siento frente a una taza que se enfría
de a poco mientras se lleva
el sabor del café de cada mañana.
Me haces falta…
Así dejo de nuevo nuestra casa,
cerrando la puerta que junto a mí
envejece esperando tu regreso.
Ecos de este Latido