Trato de no cerrar los ojos.
Qué gruesos se han vuelto mis lentes.
Te aprieto con una mano
llena de venas marcadas
y una cicatriz casi desvanecida.
Tu pequeña mano
me aferra aún al mundo.
—Te amo mucho, nonito.
Lo sé.
Y aprieto un poco más fuerte.
Ecos de este Latido